Yo disfruto y celebro tu vuelo, aunque no vueles conmigo. Eso es amor. Yo aplaudo tus proyectos y tus sueños, aunque yo no esté incluid@ en ellos.
Bienvenid@s a mi blog de reflexiones personales. Aquí comparto, a través de videos y escritos, mis experiencias y vivencias en primera persona, abordando temas relacionados con el crecimiento personal, la vida cotidiana, el amor, la espiritualidad y las relaciones interpersonales. Por medio de cada publicación busco conectar con mis lectores y generar un espacio de reflexión y diálogo. ¡Unite a la comunidad y exploremos junt@s este viaje por la vida!
martes, 28 de marzo de 2023
El amor de alta frecuencia
domingo, 26 de marzo de 2023
No olvides a tu ex
No, no lo leíste mal. Ese es el título de esta entrada. No te olvides de tu ex, más bien, aprendé a hacer que su recuerdo no te duela.
lunes, 20 de marzo de 2023
Quiero
Si no sos una opción que el otro pueda elegir, entonces te convertís en una necesidad y eso está muy lejos de llamarse amor.
Por eso,
Quiero alguien que pueda y sepa vivir perfectamente sin tenerme, pero a quien le resulte más agradable estar conmigo que sin mí.
Quiero alguien que valore tanto su libertad que respete al máximo la mía, alguien que tenga la posibilidad de deleitarse con los mejores platos del menú, pero que decida quedarse con el sabor de Santi en la boca.
Quiero alguien que ame la vida, pero que elija disfrutar una parte de ella a mi lado, alguien que después de viajar por todo el mundo, tenga ganas de perderse en un paseo por la plaza del barrio conmigo.
Quiero alguien que no deba sacrificar nada para estar a mi lado y que, por ende, tampoco me exija a mí hacerlo, alguien que pudiendo no estar, decida voluntariamente quedarse, alguien que no espere que cumpla sus expectativas porque tampoco se esfuerza en encajar en las mías.
No quiero alguien que "me" quiera, sino que quiera estar conmigo, que se sienta cómodo con esa elección porque nuestras alegrias se multiplican en nuestra presencia. Quiero alguien que se ame y se respete de la misma manera en la que yo aprendí a hacerlo conmigo.
Quiero alguien independiente que se sienta atraído por mi capacidad de hacerme cargo de la vida que tengo, alguien que admire mi responsabilidad por asumir las consecuencias de mis decisiones y actos.
Quiero alguien que tenga su historia, pero que no cargue con fantasmas del pasado, que disfrute de conectarse con el presente que tiene conmigo, sin pensar en un futuro que exija el clásico final del "felices para siempre".
Quiero alguien que sepa que puede marcharse cuando quiera y que vaya siempre en busca de su felicidad, la misma que yo construiré estando o no a su lado.
Quiero alguien que entienda que en la vida no nos buscamos ni nos encontramos, sino que simplemente decidimos construir la versión de un nosotros que no debe poner en riesgo la identidad de cada uno.
No quiero ni necesito alguien que muera por mí, sino alguien que viva intensamente la vida, a su manera, conmigo.
Quiero alguien que quiera esta misma forma de querer, alguien con quien todo surja de manera espontánea, sin querer.
Quiero esto porque me quiero.
domingo, 19 de marzo de 2023
Escuchá lo que tu cuerpo quiere decirte
Hubo
un momento en mi vida en el que sentía muchísima ansiedad cada vez
que llegaba el domingo por la noche y sabía que al día siguiente tenía que
empezar una nueva semana laboral. Dormía inquieto, me despertaba con una
sensación de incomodidad, continuaba así gran parte del día y el alivio solo
llegaba cuando iba de regreso a casa.
Ni
hablar de los últimos días de cada vacación que me tomaba. Empezaba a sentir
agitación y cierta tristeza al saber que debía regresar a trabajar. Por otro
lado, hubo momentos en los que mi cuerpo estaba tenso cuando iba a un encuentro
con determinadas personas, me sentía incómodo y extraño, con una sensación de
no pertenencia.
Asimismo,
hubo relaciones de amigos, familiares y parejas, en las que dejé de ser feliz
después de que hayan iniciado, me sentía intranquilo, con miedo, preocupado y
agotado (física y emocionalmente).
Y
así la lista podría seguir. Lo que quiero significar es que lo que tuvieron en
común todos esos momentos, es que en ellos mi cuerpo intentó decirme a
gritos que no quería estar en ese trabajo, ir a algunos ambientes o compartir
con ciertas personas. Me decía que ese era exactamente el lugar, la persona o
la relación en la que NO debía estar.
Pero
yo seguí y obvié los mensajes de mi cuerpo. Pasé a "acostumbrarme" a
esas señales sin prestarles atención. Y fue peor porque mis emociones empezaron
a enfermarse y mi paz comenzó a quebrantarse.
Me
tomó años escuchar, interpretar y respetar lo que mi cuerpo tenía para decirme.
Él siempre tuvo claro dónde sí y dónde no, cuándo, cómo y con quién.
Por
supuesto, no me estoy refiriendo a las reacciones naturales de nuestro cuerpo
ante el cansancio, nuevos comienzos y situaciones especiales. Estoy hablando de
cuando esas señales se convierten en patrones recurrentes, directamente
vinculados a personas, momentos, lugares o circunstancias.
Por
fortuna, hoy me conecto más fácilmente con el ritmo que tienen los latidos de
mi corazón, con el sudor de mis manos, con mi forma de respirar, con el nivel
de agitación o ansiedad que puedo experimentar, con la temperatura de mi
cuerpo, con mis lágrimas y las expresiones involuntarias de mi rostro.
El
cuerpo sabe y, desde su sabiduría y perfección, tiene mucho que decirnos.
Dejalo hablar, prestale atención y analizá el origen de sus señales.
Así
es que, a partir de ahora, revisá, por si acaso, la carpeta de spam o la papelera
de reciclaje de tu casilla de correo electrónico biológico. Son lugares a los
que pudiste haber enviado varios mensajes que, en realidad, tuvieron que ser clasificados como urgentes e importantes.
sábado, 18 de marzo de 2023
La otra cara
De dónde viene tanta fortaleza nos
preguntamos cuando vemos a ciertas personas que, con la historia de sus vidas,
nos provocan admiración y respeto.
Sin duda, te habrás cruzado, alguna vez,
con estas personas, cuyas historias nos motivan y endulzan con un sabor a
esperanza.
Estas personas han transformado sus más
profundas tristezas en aprendizaje, en valentía, en energía, en ejemplo de
lucha, en testimonio, pero para llegar hasta ahí primero tuvieron que conocer
los peores precipicios, caminaron en una densa oscuridad, el dolor se apoderó
de sus almas y de sus huesos, asfixió sus pulmones y destrozó sus corazones.
Esas personas conocieron el límite de sus
límites en las condiciones más adversas, experimentaron pérdidas
indescriptibles. La vida tatuó su piel de heridas y cicatrices.
Esa es la otra cara de sus actuales
fortalezas, las mismas que se forjaron en el silencio de sus más oscuras
debilidades. Esa es la parte que la mayoría desconoce. No saben que su brillo
se gestó a partir de las sombras, que la cálida compañía que hoy brindan estas
personas viene de los momentos en los que ellas más solas y abandonadas se
sintieron.
Desconocen que la fe de esta gente se
formó a partir de las crisis espirituales más grandes, que su dulzura proviene
de los tragos más amargos que la vida les sirvió y que sus sonrisas más
radiantes tienen lágrimas en su ADN. Poco se sabe del cimiento de dolor que hoy
sostiene tanta fuente de inspiración.
Personas que se convirtieron en héroes y
heroínas sin querer, sin pedirlo y sin saberlo. La vida las escogió, pero ellas
eligieron qué hacer de y en qué transformar su dolor. Florecieron en una grieta
de asfalto, sin nadie que las regara, esperando alguna gota del cielo. Se
nutrieron de los días de sol y sus raíces se formaron a partir de las pocas, o
casi nulas, nutrientes que les ofrecía un suelo árido.
Estas personas se volvieron resilientes
sin siquiera ser conscientes. No habrán transformado la materia como parte de
un proceso científico, pero sí la tristeza que corría incluso a través de sus
arterias. Murieron en vida, pero resucitaron enseguida. Las eligió el dolor en
muchas instancias, pero ellas decidieron qué hacer de sus circunstancias.
Crearon sin ser dioses y transformaron sin
ser químicos. Estas personas simplemente decidieron seguir. Vieron posibilidades
infinitas donde no había opciones. Nos mostraron, sin proponérselo, que la
muerte tiene otro rostro que se llama vida.
Esas personas son MAGIA y ni ellas mismas
lo saben. Son flores del asfalto que eligieron crear su propio jardín.
Dedicado a Patricia Fretes y Cynthia Llanes
viernes, 17 de marzo de 2023
Hablemos del amor (pero no solo del que estás pensando)
Cualquier día es especial para hablar del amor.
Definitivamente él
es esa fuerza incontrolable que se abre camino a su paso, es el bálsamo sanador
que cura las heridas del alma, es el soplo de esperanza que revitaliza los latidos
del corazón y el ingrediente mágico que inexplicablemente obra milagros en el
Universo. Es la Voluntad del Padre convertida en sentimiento, en gracia,
misericordia y gratitud.
Y no hablo solo del
amor de pareja, aquél que nos hace suspirar y nos deja sin aliento, hablo del
amor Divino, el amor de la familia, el amor de amigos, el amor que nos permite
actuar con nobleza y solidaridad cuando nos cruzamos con personas completamente
desconocidas.
El amor no pregunta
si puede llegar, simplemente invade y se instala súbitamente en cada corazón
que encuentra vacío, pero lo hace cuando sabe que dicho corazón está preparado
para recibirlo y multiplicarlo. Ahora bien, ¿qué es lo que prepara a nuestros
corazones para la llegada inesperada y cálida de ese amor?
Pues, ciertamente,
las pruebas más duras, los desafíos más complicados, los sufrimientos más
intensos, las pérdidas más profundas y las lágrimas más dolorosas constituyen
el campo de entrenamiento y de preparación del alma y del corazón para la
llegada de la fuerza transformadora del amor.
Solamente ante
escenarios tan hostiles como ésos es cuando volvemos a comprender el
significado de la humildad y del perdón y abandonamos la arrogancia, la
soberbia, la envidia, los deseos de venganza y la rabia para cederle paso al
amor.
El amor no puede
coexistir con las emociones más negativas del ser humano en un mismo corazón.
El amor renueva, enciende, limpia, sana, cura, alivia, protege y neutraliza las
vibraciones bajas. El amor nos permite ver desde la perspectiva de la fe, nos
regala esperanza, nos hace pacientes, nos convierte en seres humanos más
tolerantes y bondadosos, más empáticos, más sinceros y más humildes.
¿Pero si ya hemos
experimentado la fuerza del amor, entonces por qué volvemos a conectarnos con
emociones negativas muchas veces? Pues, porque somos humanos y porque solo a
través del error podemos conocer el perdón de Dios, el verdadero amor y su
infinita misericordia. Pero eso sí, el corazón que ya fue tocado y transformado
por el amor, sabrá recordarlo, sabrá practicarlo e intentará multiplicarlo y
cultivarlo todos los días, pese a las circunstancias difíciles de la vida,
porque quien sintió amor alguna vez, recibió a Dios en su corazón.
¿Y finalmente, cómo
cultivamos ese amor, una vez que lo hemos experimentado? Pues, no es fácil,
pero sí muy gratificante, porque lo hacemos cada vez que agachamos la cabeza
reconociendo un error, cuando humildemente pedimos disculpas, cuando permitimos
que el dolor ajeno nos conmueva, cuando rompemos las cadenas del egoísmo para
olvidarnos de nosotros y empezar a ayudar a quienes más lo necesitan, cuando
valoramos la vida de nuestra familia y de nuestros seres queridos, cuando
predicamos con el ejemplo, cuando respetamos a quienes amamos y les recordamos
nuestro afecto con detalles simples cargados de sentimiento, cuando regalamos
una sonrisa en lugar de una queja y sobre todo, cuando sabemos ser agradecidos
por todo lo que tenemos. La gratitud y el amor son parientes muy cercanos y, de
hecho, ellos caminan por la vida de la mano.
Deja que tu corazón
se prepare cada día para este tipo de amor. Y ya sabes, cuando lo experimentes,
abrázalo, respíralo, siéntelo, vívelo, agradécelo, multiplícalo, cultívalo y
jamás, pero jamás, te olvides de compartirlo, pásalo a quienes tienes a tu
lado…deja que esa energía que te tocó alguna vez a ti (y que en realidad es la
mano de Dios) también obre milagros en otras vidas que necesitan ver la luz.
Hoy el amor se
celebra, se honra y se comparte. Espero que todos quedemos embriagados de amor!
Lo que toda madre desea
En varias ocasiones mi mamá me dijo: quiero pedirte
unos minutos de tu tiempo para tratar de explicarte lo que deseo para ti.
No puedo impedirte que te enamores de alguien extraño,
eso es absurdo, pues es probable que incluso no la conozca cuando esa persona
llegue a tu vida, pero quiero pedirte que, al momento de entregar tu corazón,
lo hagas a sabiendas de que quien está a tu lado es alguien que sabrá amarte y
apreciarte por el tipo de ser humano que eres.
Quiero pedirte que te enamores de una persona que se
pierda en el brillo de tus ojos aún en la oscuridad. Enamórate de alguien para
quien tú seas el único hombre en este mundo, y que sea capaz de construir un
castillo a tu lado, aunque solo tenga un lápiz y papel.
No puedo pedirte que te enamores de una persona que lo
haga todo, sin embargo, te pido que te enamores de quien tenga la disposición
de hacerlo todo por ti. Quiero que te enamores de alguien que siempre que lo
necesites te diga al oído que todo estará bien.
Enamórate de una persona que lo valore a Dios, a la
familia y los amigos, pues en la vida necesitaremos siempre de todos ellos. Que
sea una persona con principios y valores, y si roba, procura que te robe sólo
algunos besos, pues ya te habrá robado el corazón. Quiero que te enamores de
aquella persona que acaricie tu rostro y juegue con tu pelo, así sabrás que su
mente está solo contigo. Recuerda que cualquiera puede decir un ‘te amo’ pero
el amor se demuestra cada día en muchos pequeños ‘te quiero’.
Quiero que te enamores de alguien que procure llenarte
de alegría y que te haga sonreír aún en tus días más difíciles. Enamórate de
aquella persona que no se aproveche de ti en tus momentos de vulnerabilidad –ni
en cualquier otro–. Una persona de bien te respetará, incluso cuando tú no
quieras.
Enamórate de alguien que no haga alarde de los bienes
que tiene, sino que sepa apreciar y valorar todo aquello que ha vivido, las
personas con las cuales ha compartido experiencias y la sabiduría de vida que
ha acumulado.
Enamórate de alguien a quien le guste cocinar y
ejercitarse, así tendrás la excusa perfecta para comer tus caprichos y luego
pasar el tiempo juntos ‘quemando esas calorías.’ Quiero que te enamores de una
persona que esté dispuesta a llevarte la contraria y que tenga un punto de
vista distinto al tuyo, sin por ello llegar a pelearse. Así, en la salud, la
distancia o la enfermedad, sabrás que siempre podrás contar con alguien que
estará a tu lado a pesar de cualquier diferencia.
Enamórate de alguien que te tenga presente en cada
momento del día y que te llene la vida de detalles. Alguien que jamás te oculte
lo que siente y te diga lo que necesitas saber. Quiero que te enamores de
alguien que sepa escucharte, aún en el silencio del olvido. Enamórate de una
persona que sea libre, que sea tuya, que te ame y que se deje amar por ti.
Enamórate de alguien que te haga feliz.
Mamá siempre me dijo: ¨Eres tan digno de un amor como
éste, tan tuyo y tan mío como madre, que aquella persona de quien te enamores
sabrá que solo alguien con un corazón noble y lleno de amor será digno de ti.”
Hoy te digo, madre de mi corazón, que esa persona
llegó y es todo lo que esperabas y deseabas para mí. Dios nos dio la gracia y
la dicha de que puedas conocer a ese alguien especial que ha convertido la vida
de mis sueños en una hermosa realidad.
Hoy te digo que ya no te preocupes ni quebrantes
porque ahora solo me toca ser feliz…disfruta conmigo de esta alegría y abraza
con tu corazón la realidad por la que siempre oraste para que llegara hasta mí.
(Esto es parte de un capítulo de mi vida de hace unos cuantos años. Se escribió con amor, pero acabó con mucho dolor. Es parte de mi historia. Lo que sí sigue más vigente que nunca es el amor de mi hermosa madre)
Benditas diferencias
"Diferencia". Dícese de la cualidad por la
cual una cosa o persona se distingue de otra, según el significado que ofrece
el diccionario de la Real Academia Española.
Y así es, las diferencias constituyen el sello y la
firma estampada de Dios al pie de su creación. Es aquello que Él usó sabiamente
y de manera perfecta para hacernos únicos e irrepetibles a cada uno de
nosotros.
Y entonces, si ser diferentes es lo que nos distingue
y hace especiales, ¿por qué nos cuesta tanto aceptar con amor y paciencia esas
diferencias? Qué raros somos los seres humanos que estamos dispuestos a perder
a un amigo, a un familiar o incluso a un amor por esas diferencias.
Las mayores oportunidades de crecimiento están
precisamente en aquello que nos distingue. ¿Por qué condenar las diferencias?
Imaginemos por un segundo que el mundo estuviera lleno de personas que pensaran
y actuaran de manera idéntica a nosotros. ¿Qué sentido tendría? Qué aburrido
sería. Yo sé, es agradable coincidir en gustos, expectativas, estilos
musicales, géneros de películas y libros, es emocionante encontrar personas con
las que nos conectamos por esas similitudes y coincidencias. Es cómodo y
placentero encontrar gente que refuerce nuestros puntos de vista y los secunden
siempre porque piensan "igual" que nosotros.
Pero ¿saben qué? Para romper las barreras del
conocimiento y lograr un verdadero crecimiento, una auténtica evolución, muchas
veces precisamos de alguien que contraste nuestras maneras de ver el mundo,
alguien que nos ayude a comprender que existe otra perspectiva, otro ángulo de
análisis. Y qué lindo cuando en ese momento, en lugar de rebelarnos ante las
diferencias, las abrazamos y dejamos que nos complementen, que nos hagan
mejores personas y humanos y que nos permitan construir mejores equipos. En la
diversidad está la mayor riqueza y no en aquello que nos hace
"idénticos".
Solo lo distinto se abre camino borrando estándares,
paradigmas, tabúes y falsas creencias para luego dibujar nuevas fronteras y
horizontes en nuestras mentes, almas y corazones. De las similitudes y
coincidencias se disfrutan, de las diferencias nos enriquecemos, crecemos y
aprendemos.
Experimentamos nuevos estados y niveles de conciencia
cuando no nos cerramos a lo diferente. Se evoluciona a partir del cambio y de
la modificación y ellos son parientes cercanos de lo diferente.
No perdamos a un amigo, a un vecino, a un colega, a un
familiar o a la persona que amamos, simplemente, porque a veces no entendemos
nuestras diferencias. Comprendamos que el caso no es entenderse siempre, sino
más bien, aceptarse, como dice una conocida canción. Las diferencias nos
invitan a hacer un ejercicio de tolerancia y de paciencia cada día, pero sobre
todo, nos invitan a empatizar, a intentar ponernos en el lugar del otro, quien,
al igual que nosotros, viaja por la vida con una mochila de sueños, miedos,
expectativas y experiencias del pasado.
Veamos con el corazón y comprendamos que basta con
parecernos en lo fundamental y tener una sola cosa en común que nos una: el
amor que sentimos y sobre el cual hemos edificado nuestras relaciones con
otros.
¿No es eso más que suficiente? Para mí lo es. Hoy celebro y bendigo las diferencias y abro mi corazón a ellas para que me transformen y me conviertan en un agente positivo del cambio.
jueves, 16 de marzo de 2023
Aprendemos
Últimamente he aprendido tantas cosas…
...comprendí, por
ejemplo, que hasta lo excelente es perfectible y tiene espacio para mejorar,
aunque sintamos que hayamos dado lo mejor…
...alcancé a
entender que a veces deseamos volver desesperadamente al pasado para recuperar
lo que hemos dejado ir o para cambiar momentos o actos que quizás hubieran
hecho que todo fuera diferente hoy…
...pero también
entendí que somos lo que somos, precisamente por todo lo que hemos decidido,
por las renuncias, por los cambios, por los abandonos, por las rupturas y
quiebres que tuvieron lugar en nuestras vidas…
...aprendí que estar
solo es bello y muchas veces, absolutamente necesario para aquietar la mente y
el corazón, para analizarnos, perdonarnos, abrazarnos, mimarnos y ponernos en
perspectiva...
…aprendí que cierta dosis
de egoísmo no está tan mal después de todo…al fin y al cabo, todo comienza en
nosotros…pensar en lo que realmente queremos…en que mucho de lo que hacemos no
debería guardar relación con los demás y sus expectativas acerca de nosotros,
sino con nuestra propia felicidad y nuestros propios sueños…ya que después de
ordenar la casa por dentro, todo comenzará a iluminarse por fuera…
..asimilé la idea de
que, pese a todos los matices, desarticulaciones o disfuncionalidades que pueda
tener un hogar, la familia es nuestro mejor equipo, sin importar el rol que
cada uno juega en él...
…entendí que mucho
de lo que más critico y detesto tiene un poco de mí y que quizás esas cosas o
situaciones son un espejo que me invitan a mirar hacia dentro, un poco más
profundo…
…acepté que, en
muchas ocasiones, de quienes más aprendí, fue de quienes menos esperé, de
quienes más me hicieron sufrir, o simplemente de quienes subestimé su capacidad
para enseñarme algo…
…aprendí que es
lindo relajarse, permitirse, liberarse, despreocuparse, arriesgarse, alocarse,
desestructurarse, romper nuestras propias normas y reglas…pero luego volver al
equilibrio en el que reposan nuestra esencia, nuestros valores, nuestros
principios, nuestras raíces y nuestra identidad…
…comprendí que hagas
lo que hagas…lo importante es que seas tú mismo…nada reemplaza la autenticidad
y transparencia de tu ser…además, eso se siente, se percibe, se respira…
...entendí que creer
en los milagros, en la magia, en los cuentos, en el romanticismo, en las
historias de amor, puede convertir un sueño en realidad…porque las cosas, antes
de que sucedan, hay que soñarlas…
…aprendí que tengas
la concepción que tengas de un Ser Superior, la fe en ese Ser es el motor de
nuestras vidas, el aceite que lubrica los engranajes del alma y todo lo que
escapa a las ciencias, se explica con el amor a Dios…más que explicarse…se
siente….
…entendí que
nuestras diferencias con los demás deben ser motivos de complemento y no de
luchas porque justamente el ser diferentes es lo que nos hace únicos…lo que amamos
en los demás es exactamente ese algo diferente que tiene el otro y que no se
encuentra en nosotros…
Y lo que más me ha
costado…1) aprendí a desaprender lo que ya no sumaba ni agregaba valor a mi
vida, 2) aprendí a reaprender y reciclar aquello que por alguna razón
descontinué en mi vida, pero que hoy puede servir nuevamente, en otro contexto
y en otro momento…y 3) aprendí el proceso de seguir aprendiendo…
Mientras...
Sentado en un rincón de
mi vida, viendo pasar a las personas, me di cuenta de que mientras yo lloraba
por mis heridas pasadas y por el daño que otros me hicieron, el resto del mundo
seguía girando.
Que mientras yo me
quejaba por mis errores y suspiraba por mis pérdidas, el mundo seguía girando.
Que mientras yo me
lamentaba por lo que no pudo ser, por los amores perdidos, por el tiempo
desaprovechado, por los viajes sin hacer, por las comidas sin probar, el mundo
seguía girando.
Que los demás
siguieron su camino, avanzando, creciendo, y yo me quedé sentado, esperando
consuelo, alguien que me levantara o tal vez una solución a mis problemas.
Que mientras no podía
recordar la última vez que fui feliz solo por serlo y agradecer la vida que
tengo, el resto del mundo seguía girando.
Que la vida me pasaba
y yo me perdía oportunidades mientras el mundo seguía girando.
Hasta que un día
decidí levantarme y seguir mi propio camino, darle a cada persona y a cada
instante su justo valor, sonreír más seguido, abrazar más fuerte y querer con
más ganas.
Decidí vivir y
contarles lo que es estar sentado en un rincón, al margen de tu propia vida
mientras el mundo sigue girando....
Cuestión de fe
Te ví y te sentí nuevamente…creo que es la tercera vez
que ocurre esto en mi vida…21 de diciembre: fue una mezcla de
emociones para mí….seres queridos que partieron en esa fecha a tu encuentro, el
inicio de la Era de Acuario, la proximidad de las fiestas de fin de año, el
ejercicio espiritual realizado a diario con el yoga para trabajar el cuarto
chacra: El Corazón….todo ha desembocado en un torrente de sensibilidad muy
fuerte, casi inexplicable, difícil de reproducir…solo es posible sentirlo, vivirlo,
experimentarlo…
Sí, te vi, te sentí nuevamente tan cerca como el aire
que respiro, tan real, tan físico como cualquier otra materia del
universo…allí, viéndome fijamente a los ojos….tomando mis manos, entregándome
una llave dorada….y cerrando mis puños para que la sostuviera…solo eso y te
fuiste.
Abro mi corazón al entendimiento, a la sabiduría y al
discernimiento que inagotablemente brotan de ti para comprender lo que viene,
lo que está, lo que vendrá…lo que fue, lo que es, lo que será…quiero convertirme
en un instrumento de tu voluntad y aceptar la misión que has elegido para mí.
Las lágrimas limpiaron mi rostro y lavaron mi
alma…prepararon mi corazón para recibir tu luz, tu protección y
sanación….permíteme abrir caminos que conduzcan hacia ti con esa llave que me
entregaste…permíteme abrir corazones con esa llave, llegar a sitios que nadie
ha visitado en el alma de la gente….quiero abrir conciencia y despertar el
espíritu de quienes se encuentran desorientados o perdidos en busca de
respuestas…..permíteme abrir senderos alternativos dentro de mí que me lleven a
un profundo autoconocimiento, aceptación y estado de conciencia para brindar lo
mejor de mí al mundo que me rodea.
Acepto esta llave para abrirme y abrir a los demás al
perdón, a la gratitud, a la solidaridad, al amor, a la paz, al encuentro
espiritual y a la comunión sincera con tu voluntad y misericordia.
Desborde de gratitud y amor hacia ti….entregado al
acto profundo de creer sin ver y de obrar milagros en tu Nombre, te digo: TE
AMO!
Visiones? Sueños? Revelaciones? Locura?
Imaginación?....yo lo llamo, simplemente FE.
Fecha de caducidad
Cada vez que voy a Paraguay soy consciente de que
tengo fecha de caducidad, es decir, mi estadía la tiene. Lo que nunca caduca
son los sentimientos y afectos que me mantienen unido a esa tierra.
Si nuestra permanencia en cada lugar y espacio tiene
un horizonte de tiempo definido, ¿por qué nos guardamos tantas emociones en el
corazón?, ¿por qué nos cuesta tanto expresar lo que sentimos? ¿Será
por miedo a que no nos correspondan o por temor a vernos vulnerables? ¿se trata
quizás de protegernos y evitarnos un dolor o una decepción?
En consecuencia, la
siguiente pregunta es ¿vale la pena viajar por la vida cargando una mochila de
silencios acumulados, de palabras nunca dichas, de emociones enterradas que no
hemos dejado salir a la luz, de amores vividos, una y otra vez, pero solo en
nuestras mentes por no atrevernos a hacerlos realidad, de disculpas jamás
expresadas y de intentos nunca probados?
No lo sé, todos podemos
tener una respuesta diferente a esa pregunta, pero lo importante es que nos
deje tranquilos y en paz cada noche al acostarnos. En particular, he llevado
varias maletas pesadas por mucho tiempo en mi vida y he decidido que ésta ya no
será una de ellas. Ahora bien, no espero que por abrir mi corazón el de los
demás también se abra como consecuencia ¨natural¨ o automática. Debemos
entender que eso puede o no ocurrir. Por lo tanto, se trata de disfrutar de
aquello que nosotros podemos brindar o expresar porque solamente sobre eso
tenemos control (sin expectativas de una devolución o reciprocidad). Lo que los
demás decidan dar o expresar es un asunto que les concierne exclusivamente a
ellos. Al final del día, damos lo que podemos, lo que queremos, lo que
aprendimos, lo que tenemos. Consecuentemente, hoy también decido valorar,
apreciar y disfrutar de lo que los demás están en capacidad de ofrecer desde su
experiencia y limitaciones.
Intento no guardar ni
acumular, solo expresar y disfrutar. Por supuesto que en muchas ocasiones habrá
miedos, dudas, orgullo, dolor, expectativa, pero a esos ingredientes hay que
saberlos gestionar. De hecho, si vamos a ponerle fecha de caducidad a algo, que
sea a esas emociones que nos inmovilizan o detienen y que, en el mejor de los
casos, duren lo menos posible, pues no nos engañemos: la llama de la vida puede
apagarse o extinguirse incluso antes de la fecha de vencimiento que decidimos
ponerles a esas emociones.
__INTENTEMOS EXPRESAR LO
QUE SENTIMOS, PUES DE LO CONTRARIO, MUCHOS DE ESOS SILENCIOS NOS CAUSARÁN RUIDO
TODA LA VIDA__
¿Estar donde queremos estar o salir de donde no queremos estar?
¿Será que nos estamos planteando la pregunta correcta?
Quizás no son mutuamente excluyentes. Tal vez son como 2 caras de la misma
moneda. ¿La respuesta de una nos conducirá automáticamente a la respuesta de la
otra? No lo sé. De lo que estoy seguro es de que para hacer las siguientes 2
cosas se precisa de valentía, coraje y determinación: estar donde queremos o
salir de donde no queremos.
Nos enfocamos mucho en lo que queremos, pero muy pocas
veces en lo que no queremos. ¿Tenemos claridad respecto a lo que no
queremos para nuestras vidas? ¿Es necesariamente el antónimo de lo que sí
queremos? No estoy seguro.
Pareciera ser que
responder lo que no queremos requiere de un viaje interno más profundo.
¿Estamos preparados para ese viaje? ¿No les ocurre que a veces creemos estar
donde quisiéramos, pero cuando empezamos ese viaje interno descubrimos al mismo
tiempo que estamos atrapados en circunstancias o situaciones (familiares,
laborales, sociales, sentimentales) en las que no queremos estar? Bueno, a
veces nos convertimos en situaciones o experiencias que no precisamente
elegimos ser, pero otras, sí escogemos permanecer ¨atrapados¨.
¿No será que estamos
donde las expectativas de los demás esperan que estemos? ¿No será que estamos
donde el ego o tal vez el miedo quieren estar? ¿O será que estamos donde nos
sentimos más cómodos? Estas preguntas remueven, sacuden y pueden sacarnos del
eje, del puerto seguro, pero son necesarias porque hasta donde sabemos solo
tenemos una vida (este no es el episodio de la serie en el que vamos a debatir
sobre la vida después de la muerte o las reencarnaciones). Si no salimos hoy de
donde no queremos estar, de lo que nos ofrece una falsa paz y tranquilidad por
su sabor conocido a comodidad, entonces, ¿cuándo lo haremos? Lo sé, a veces no
podemos salir brusca o repentinamente, pero al menos tracemos un plan,
emprendamos acciones que nos ¨muevan¨ de allí y nos acerquen a donde sí
queremos estar.
¿Cómo saber cuando
finalmente llegamos a donde queremos estar? Pues no lo sé con certeza, pero
creo que existe una alerta espiritual que nos hace saber que allí SÍ es. El
corazón puede equivocarse, pero en lo profundo sabe y conoce el camino. Muy en
el fondo (o a veces no tanto) sabemos qué no queremos y dónde no deseamos
estar, solo que nos llenamos de ruido y distractores que terminan sonando más
fuerte que nuestra alarma espiritual.
Apaga la luz, cierra los
ojos, respira profundo, relájate, aquieta tu mente conectándote con el instante
que estás viviendo y luego pregúntate: ¿de verdad estoy donde quiero? ¿sé dónde
no quiero estar? ¿Mis circunstancias presentes están más cerca de donde quiero o
de donde no quiero estar? Si la alerta espiritual no se activa es porque sigue
habiendo ruido, entonces repite el ejercicio cuantas veces sea necesario. Por
el contrario, si a la primera logras conectar con el estado de conciencia que
vibra al ritmo de tu alma y palpita en la misma frecuencia que tu corazón,
entonces allí tendrás la respuesta enfrente.
Si estás donde quieres
estar es probable que ni siquiera sientas la necesidad de hacer el ejercicio,
pero si no lo estás, habrá una voz interna que te estará gritando que salgas de
allí o que hagas algo para cambiar tus circunstancias.
Si ya tienes la
respuesta, empieza a hacer lo que debes hacer. No necesitas el permiso de nadie
más que de ti mismo. Vamos, hazlo. A la larga será mejor habernos golpeado con los
intentos de llegar a donde realmente queremos estar que vivir procurando
acostumbrarnos a una realidad en la que no queremos estar.
Aceita tu alerta
espiritual y no dejes que se apague o dañe.
¡Los dejo, creo que la mía está sonando!
Un amigo vale más que mil amores
Aquí me tienen, escribiendo después de mucho tiempo. Esta vez, intentando describir esos lazos especiales que creamos con alguien, aquellos ...
-
Si no sos una opción que el otro pueda elegir, entonces te convertís en una necesidad y eso está muy lejos de llamarse amor. Por eso, Qu...
-
De dónde viene tanta fortaleza nos preguntamos cuando vemos a ciertas personas que, con la historia de sus vidas, nos provocan admiración y ...
-
Últimamente he aprendido tantas cosas… ...comprendí, por ejemplo, que hasta lo excelente es perfectible y tiene espacio para mejorar, aunq...












