martes, 28 de marzo de 2023

El amor de alta frecuencia

Yo disfruto y celebro tu vuelo, aunque no vueles conmigo. Eso es amor. Yo aplaudo tus proyectos y tus sueños, aunque yo no esté incluid@ en ellos.

¡Qué manifestación más elevada y sublime del amor!, ¿no te parece? Pero mientras no entendamos que el amor nada tiene que ver con las exigencias, el apego y la necesidad emocional, difícilmente podamos experimentar un amor que esté vibrando en alta frecuencia.

Quien elige desde la necesidad, está condenad@ a recibir migajas y a conformarse con lo que llegue. Los celos obsesivos, el deseo de poseer a alguien a quien podamos moldear a nuestro antojo, las expectativas de que un tercero llene nuestros vacíos, de que una persona resuelva nuestros traumas de infancia y que, además, nos haga felices, son problemas con raíces sicológicas profundas que deben tratarse con una terapia.

Todo eso está directamente relacionado con aquello que es contrario al amor de alta frecuencia, por lo que, para experimentar este tipo de amor, primero es necesario que sanemos internamente, que revisemos nuestros esquemas mentales, nuestros pensamientos y emociones, ya que, al final del día, esa es la base de nuestra conducta, aquella que, precisamente, nos lleva a manifestar ese tipo de relaciones que nada tienen que ver con el amor.

Entonces, la pregunta que nos debemos hacer es qué conducta mía está generando esta consecuencia en particular. Se trabaja en la conducta y no en la consecuencia, si es que queremos generar un efecto distinto en nuestras vidas. Acordate que siempre tenemos la libertad y la opción de cambiar la forma en la que estamos viviendo y, por ende, lo que estamos atrayendo con nuestras conductas.

El amor de alta frecuencia es feliz con la mera felicidad del otro y no, no es una poesía, en realidad funciona así. Me alegra que estés bien, aunque yo no sea una variable de la ecuación de tu felicidad, y me alegra porque yo también puedo ser feliz sin vos.

No quiero que me quieras porque yo ya me quiero y solo se trata de que me elijas, libremente, para que hagamos sinergia y potenciemos lo que ambos ya tenemos. Podés irte cuando quieras, exactamente de la misma forma en la que llegaste a mi vida: espontáneamente y sin presiones. Y no por eso voy a odiarte ni lastimarte, justamente porque yo tengo ese mismo derecho y mi corazón puede ejercerlo cuando así lo desee.

Quiero para vos, genuinamente, lo mejor, consciente de que, a veces, lo mejor no es estar conmigo y tampoco que yo esté contigo. Por eso, no te ato ni me ato. Somos libres y en esa libertad nos elegimos (o dejamos de elegirnos).

Ojo, esto no significa que el amor de alta frecuencia no duela muchas veces. El dolor es parte de nuestra existencia, pero no tiene importancia en sí mismo, sino en lo que somos capaces de hacer con él, sobre todo, a través del amor de alta frecuencia.

Hoy, antes que nada, encargate de arreglar la casa, de organizar el desorden interno, de remover el polvo, de botar lo que ya no sirve y de redecorar el ambiente. Luego de eso, disfrutá vos primero de ese nuevo espacio, regalátelo y recién después, invitá a alguien especial a tu nuevo hogar. ¿Y el amor de alta frecuencia?, me vas a preguntar. No te preocupes, porque en un hogar así, él encontrará, sin duda, la manera entrar, aunque sea, por la ventana.



domingo, 26 de marzo de 2023

No olvides a tu ex

No, no lo leíste mal. Ese es el título de esta entrada. No te olvides de tu ex, más bien, aprendé a hacer que su recuerdo no te duela.

Cuando estés en alguna parte del mundo, en algún momento en particular y una música te recuerde a esa persona del pasado, no intentes negar ese recuerdo, dejá que tu mente lo procese porque no se trata de que quieras regresar con él o con ella, es solo eso: el recuerdo fugaz de una persona que hoy ya no forma parte de tu vida y que está emocionalmente muerta para vos.

Se ganaron el derecho a ser recordad@s (ell@s también te recuerdan, creeme) porque si bien hubo una poderosa razón para que terminaras tu historia con esas personas, acordate que también hubo un motivo por el cual l@s elegiste en un momento específico de tu vida. ¿Acabó con mucho dolor? Puede que sí, pero también acordate que empezó con amor. Ahora bien, independientemente de lo que diga la autopsia de tus amores pasados, alguna vez fueron un presente y eso les valió la posibilidad de convertirse hoy en un recuerdo.

Si después de que tu relación acabara te tomaste un tiempo sano para hacer un duelo, para abrazar tu dolor, para entender qué quería decirte ese enorme vacío que sentías en tu pecho, para vencer el miedo de estar en tu propia compañía, para armarte y para amarte desde ese espacio personal, para sanar tus emociones, para analizar tus lecciones aprendidas y, finalmente, para desarrollar una nueva y mejor versión de vos, entonces te aseguro que el recuerdo de tu ex no te va a doler. Y si duele, es probable que algún trabajo interno todavía quede por hacer.

La llegada de esa persona a tu vida en aquel momento tuvo su propósito. Algo tuvieron que aprender junt@s, solo que a veces se nos olvida que muchos aprendizajes tienen al dolor como maestro. Tu ex era el ingrediente que tu mezcla necesitaba en ese momento exacto de tu vida. Entender eso te ayuda a sanar, a liberar, pero nunca a olvidar, porque no se puede olvidar nuestra historia personal, ni las circunstancias que nos trajeron hasta aquí y gracias a las cuales hoy somos quienes somos.

No le tengas miedo a ese recuerdo porque simplemente ya no tiene poder sobre vos, ya no puede lastimarte, ya no puede doler. Es solo un recuerdo. Y de esos habrá varios, asociados a distintas personas porque, en mi opinión personal, no existe 1 solo gran amor, sino que hay varios amores e historias diferentes a lo largo de nuestras vidas.

Lo importante no es necesariamente olvidar, sino saber qué y cómo recordar y ese es un proceso interno que funciona diferente en cada persona.

De hoy en más, que la memoria de tu ex te recuerde que hay varios amores, pero que el primero y el más importante de ellos es el amor propio, aunque a veces tardemos mucho en encontrarlo.

Que el recuerdo te ayude a sanar y olvidar el dolor, pero sobre todo, a escoger mejor a quien te va a romper el corazón, pues acordate que la próxima persona que decidas dejar entrar a tu vida, se ganará el derecho a un recuerdo en el futuro.



lunes, 20 de marzo de 2023

Quiero

Si no sos una opción que el otro pueda elegir, entonces te convertís en una necesidad y eso está muy lejos de llamarse amor.

Por eso,

Quiero alguien que pueda y sepa vivir perfectamente sin tenerme, pero a quien le resulte más agradable estar conmigo que sin mí.

Quiero alguien que valore tanto su libertad que respete al máximo la mía, alguien que tenga la posibilidad de deleitarse con los mejores platos del menú, pero que decida quedarse con el sabor de Santi en la boca.

Quiero alguien que ame la vida, pero que elija disfrutar una parte de ella a mi lado, alguien que después de viajar por todo el mundo, tenga ganas de perderse en un paseo por la plaza del barrio conmigo.

Quiero alguien que no deba sacrificar nada para estar a mi lado y que, por ende, tampoco me exija a mí hacerlo, alguien que pudiendo no estar, decida voluntariamente quedarse, alguien que no espere que cumpla sus expectativas porque tampoco se esfuerza en encajar en las mías.

No quiero alguien que "me" quiera, sino que quiera estar conmigo, que se sienta cómodo con esa elección porque nuestras alegrias se multiplican en nuestra presencia. Quiero alguien que se ame y se respete de la misma manera en la que yo aprendí a hacerlo conmigo.

Quiero alguien independiente que se sienta atraído por mi capacidad de hacerme cargo de la vida que tengo, alguien que admire mi responsabilidad por asumir las consecuencias de mis decisiones y actos.

Quiero alguien que tenga su historia, pero que no cargue con fantasmas del pasado, que disfrute de conectarse con el presente que tiene conmigo, sin pensar en un futuro que exija el clásico final del "felices para siempre".

Quiero alguien que sepa que puede marcharse cuando quiera y que vaya siempre en busca de su felicidad, la misma que yo construiré estando o no a su lado.

Quiero alguien que entienda que en la vida no nos buscamos ni nos encontramos, sino que simplemente decidimos construir la versión de un nosotros que no debe poner en riesgo la identidad de cada uno.

No quiero ni necesito alguien que muera por mí, sino alguien que viva intensamente la vida, a su manera, conmigo.

Quiero alguien que quiera esta misma forma de querer, alguien con quien todo surja de manera espontánea, sin querer.

Quiero esto porque me quiero.



domingo, 19 de marzo de 2023

Escuchá lo que tu cuerpo quiere decirte

Hubo un momento en mi vida en el que sentía muchísima ansiedad cada vez que llegaba el domingo por la noche y sabía que al día siguiente tenía que empezar una nueva semana laboral. Dormía inquieto, me despertaba con una sensación de incomodidad, continuaba así gran parte del día y el alivio solo llegaba cuando iba de regreso a casa.

Ni hablar de los últimos días de cada vacación que me tomaba. Empezaba a sentir agitación y cierta tristeza al saber que debía regresar a trabajar. Por otro lado, hubo momentos en los que mi cuerpo estaba tenso cuando iba a un encuentro con determinadas personas, me sentía incómodo y extraño, con una sensación de no pertenencia. 

Asimismo, hubo relaciones de amigos, familiares y parejas, en las que dejé de ser feliz después de que hayan iniciado, me sentía intranquilo, con miedo, preocupado y agotado (física y emocionalmente).

Y así la lista podría seguir. Lo que quiero significar es que lo que tuvieron en común todos esos momentos, es que en ellos mi cuerpo intentó decirme a gritos que no quería estar en ese trabajo, ir a algunos ambientes o compartir con ciertas personas. Me decía que ese era exactamente el lugar, la persona o la relación en la que NO debía estar.

Pero yo seguí y obvié los mensajes de mi cuerpo. Pasé a "acostumbrarme" a esas señales sin prestarles atención. Y fue peor porque mis emociones empezaron a enfermarse y mi paz comenzó a quebrantarse.

Me tomó años escuchar, interpretar y respetar lo que mi cuerpo tenía para decirme. Él siempre tuvo claro dónde sí y dónde no, cuándo, cómo y con quién.

Por supuesto, no me estoy refiriendo a las reacciones naturales de nuestro cuerpo ante el cansancio, nuevos comienzos y situaciones especiales. Estoy hablando de cuando esas señales se convierten en patrones recurrentes, directamente vinculados a personas, momentos, lugares o circunstancias.

Por fortuna, hoy me conecto más fácilmente con el ritmo que tienen los latidos de mi corazón, con el sudor de mis manos, con mi forma de respirar, con el nivel de agitación o ansiedad que puedo experimentar, con la temperatura de mi cuerpo, con mis lágrimas y las expresiones involuntarias de mi rostro.

El cuerpo sabe y, desde su sabiduría y perfección, tiene mucho que decirnos. Dejalo hablar, prestale atención y analizá el origen de sus señales.

Así es que, a partir de ahora, revisá, por si acaso, la carpeta de spam o la papelera de reciclaje de tu casilla de correo electrónico biológico. Son lugares a los que pudiste haber enviado varios mensajes que, en realidad, tuvieron que ser clasificados como urgentes e importantes.

 


 

 

 

sábado, 18 de marzo de 2023

La otra cara

De dónde viene tanta fortaleza nos preguntamos cuando vemos a ciertas personas que, con la historia de sus vidas, nos provocan admiración y respeto.

Sin duda, te habrás cruzado, alguna vez, con estas personas, cuyas historias nos motivan y endulzan con un sabor a esperanza.

Estas personas han transformado sus más profundas tristezas en aprendizaje, en valentía, en energía, en ejemplo de lucha, en testimonio, pero para llegar hasta ahí primero tuvieron que conocer los peores precipicios, caminaron en una densa oscuridad, el dolor se apoderó de sus almas y de sus huesos, asfixió sus pulmones y destrozó sus corazones.

Esas personas conocieron el límite de sus límites en las condiciones más adversas, experimentaron pérdidas indescriptibles. La vida tatuó su piel de heridas y cicatrices.

Esa es la otra cara de sus actuales fortalezas, las mismas que se forjaron en el silencio de sus más oscuras debilidades. Esa es la parte que la mayoría desconoce. No saben que su brillo se gestó a partir de las sombras, que la cálida compañía que hoy brindan estas personas viene de los momentos en los que ellas más solas y abandonadas se sintieron.

Desconocen que la fe de esta gente se formó a partir de las crisis espirituales más grandes, que su dulzura proviene de los tragos más amargos que la vida les sirvió y que sus sonrisas más radiantes tienen lágrimas en su ADN. Poco se sabe del cimiento de dolor que hoy sostiene tanta fuente de inspiración.

Personas que se convirtieron en héroes y heroínas sin querer, sin pedirlo y sin saberlo. La vida las escogió, pero ellas eligieron qué hacer de y en qué transformar su dolor. Florecieron en una grieta de asfalto, sin nadie que las regara, esperando alguna gota del cielo. Se nutrieron de los días de sol y sus raíces se formaron a partir de las pocas, o casi nulas, nutrientes que les ofrecía un suelo árido.

Estas personas se volvieron resilientes sin siquiera ser conscientes. No habrán transformado la materia como parte de un proceso científico, pero sí la tristeza que corría incluso a través de sus arterias. Murieron en vida, pero resucitaron enseguida. Las eligió el dolor en muchas instancias, pero ellas decidieron qué hacer de sus circunstancias.

Crearon sin ser dioses y transformaron sin ser químicos. Estas personas simplemente decidieron seguir. Vieron posibilidades infinitas donde no había opciones. Nos mostraron, sin proponérselo, que la muerte tiene otro rostro que se llama vida.

Esas personas son MAGIA y ni ellas mismas lo saben. Son flores del asfalto que eligieron crear su propio jardín.

Dedicado a Patricia Fretes y Cynthia Llanes



viernes, 17 de marzo de 2023

La lógica "L"


 

Hablemos del amor (pero no solo del que estás pensando)

Cualquier día es especial para hablar del amor.

Definitivamente él es esa fuerza incontrolable que se abre camino a su paso, es el bálsamo sanador que cura las heridas del alma, es el soplo de esperanza que revitaliza los latidos del corazón y el ingrediente mágico que inexplicablemente obra milagros en el Universo. Es la Voluntad del Padre convertida en sentimiento, en gracia, misericordia y gratitud.

Y no hablo solo del amor de pareja, aquél que nos hace suspirar y nos deja sin aliento, hablo del amor Divino, el amor de la familia, el amor de amigos, el amor que nos permite actuar con nobleza y solidaridad cuando nos cruzamos con personas completamente desconocidas.

El amor no pregunta si puede llegar, simplemente invade y se instala súbitamente en cada corazón que encuentra vacío, pero lo hace cuando sabe que dicho corazón está preparado para recibirlo y multiplicarlo. Ahora bien, ¿qué es lo que prepara a nuestros corazones para la llegada inesperada y cálida de ese amor?

Pues, ciertamente, las pruebas más duras, los desafíos más complicados, los sufrimientos más intensos, las pérdidas más profundas y las lágrimas más dolorosas constituyen el campo de entrenamiento y de preparación del alma y del corazón para la llegada de la fuerza transformadora del amor.

Solamente ante escenarios tan hostiles como ésos es cuando volvemos a comprender el significado de la humildad y del perdón y abandonamos la arrogancia, la soberbia, la envidia, los deseos de venganza y la rabia para cederle paso al amor.

El amor no puede coexistir con las emociones más negativas del ser humano en un mismo corazón. El amor renueva, enciende, limpia, sana, cura, alivia, protege y neutraliza las vibraciones bajas. El amor nos permite ver desde la perspectiva de la fe, nos regala esperanza, nos hace pacientes, nos convierte en seres humanos más tolerantes y bondadosos, más empáticos, más sinceros y más humildes.

¿Pero si ya hemos experimentado la fuerza del amor, entonces por qué volvemos a conectarnos con emociones negativas muchas veces? Pues, porque somos humanos y porque solo a través del error podemos conocer el perdón de Dios, el verdadero amor y su infinita misericordia. Pero eso sí, el corazón que ya fue tocado y transformado por el amor, sabrá recordarlo, sabrá practicarlo e intentará multiplicarlo y cultivarlo todos los días, pese a las circunstancias difíciles de la vida, porque quien sintió amor alguna vez, recibió a Dios en su corazón.

¿Y finalmente, cómo cultivamos ese amor, una vez que lo hemos experimentado? Pues, no es fácil, pero sí muy gratificante, porque lo hacemos cada vez que agachamos la cabeza reconociendo un error, cuando humildemente pedimos disculpas, cuando permitimos que el dolor ajeno nos conmueva, cuando rompemos las cadenas del egoísmo para olvidarnos de nosotros y empezar a ayudar a quienes más lo necesitan, cuando valoramos la vida de nuestra familia y de nuestros seres queridos, cuando predicamos con el ejemplo, cuando respetamos a quienes amamos y les recordamos nuestro afecto con detalles simples cargados de sentimiento, cuando regalamos una sonrisa en lugar de una queja y sobre todo, cuando sabemos ser agradecidos por todo lo que tenemos. La gratitud y el amor son parientes muy cercanos y, de hecho, ellos caminan por la vida de la mano.

Deja que tu corazón se prepare cada día para este tipo de amor. Y ya sabes, cuando lo experimentes, abrázalo, respíralo, siéntelo, vívelo, agradécelo, multiplícalo, cultívalo y jamás, pero jamás, te olvides de compartirlo, pásalo a quienes tienes a tu lado…deja que esa energía que te tocó alguna vez a ti (y que en realidad es la mano de Dios) también obre milagros en otras vidas que necesitan ver la luz.

Hoy el amor se celebra, se honra y se comparte. Espero que todos quedemos embriagados de amor!

 


Lo que toda madre desea

En varias ocasiones mi mamá me dijo: quiero pedirte unos minutos de tu tiempo para tratar de explicarte lo que deseo para ti.

No puedo impedirte que te enamores de alguien extraño, eso es absurdo, pues es probable que incluso no la conozca cuando esa persona llegue a tu vida, pero quiero pedirte que, al momento de entregar tu corazón, lo hagas a sabiendas de que quien está a tu lado es alguien que sabrá amarte y apreciarte por el tipo de ser humano que eres.

Quiero pedirte que te enamores de una persona que se pierda en el brillo de tus ojos aún en la oscuridad. Enamórate de alguien para quien tú seas el único hombre en este mundo, y que sea capaz de construir un castillo a tu lado, aunque solo tenga un lápiz y papel.

No puedo pedirte que te enamores de una persona que lo haga todo, sin embargo, te pido que te enamores de quien tenga la disposición de hacerlo todo por ti. Quiero que te enamores de alguien que siempre que lo necesites te diga al oído que todo estará bien.

Enamórate de una persona que lo valore a Dios, a la familia y los amigos, pues en la vida necesitaremos siempre de todos ellos. Que sea una persona con principios y valores, y si roba, procura que te robe sólo algunos besos, pues ya te habrá robado el corazón. Quiero que te enamores de aquella persona que acaricie tu rostro y juegue con tu pelo, así sabrás que su mente está solo contigo. Recuerda que cualquiera puede decir un ‘te amo’ pero el amor se demuestra cada día en muchos pequeños ‘te quiero’.

Quiero que te enamores de alguien que procure llenarte de alegría y que te haga sonreír aún en tus días más difíciles. Enamórate de aquella persona que no se aproveche de ti en tus momentos de vulnerabilidad –ni en cualquier otro–. Una persona de bien te respetará, incluso cuando tú no quieras.

Enamórate de alguien que no haga alarde de los bienes que tiene, sino que sepa apreciar y valorar todo aquello que ha vivido, las personas con las cuales ha compartido experiencias y la sabiduría de vida que ha acumulado.

Enamórate de alguien a quien le guste cocinar y ejercitarse, así tendrás la excusa perfecta para comer tus caprichos y luego pasar el tiempo juntos ‘quemando esas calorías.’ Quiero que te enamores de una persona que esté dispuesta a llevarte la contraria y que tenga un punto de vista distinto al tuyo, sin por ello llegar a pelearse. Así, en la salud, la distancia o la enfermedad, sabrás que siempre podrás contar con alguien que estará a tu lado a pesar de cualquier diferencia.

Enamórate de alguien que te tenga presente en cada momento del día y que te llene la vida de detalles. Alguien que jamás te oculte lo que siente y te diga lo que necesitas saber. Quiero que te enamores de alguien que sepa escucharte, aún en el silencio del olvido. Enamórate de una persona que sea libre, que sea tuya, que te ame y que se deje amar por ti. Enamórate de alguien que te haga feliz.

Mamá siempre me dijo: ¨Eres tan digno de un amor como éste, tan tuyo y tan mío como madre, que aquella persona de quien te enamores sabrá que solo alguien con un corazón noble y lleno de amor será digno de ti.”

Hoy te digo, madre de mi corazón, que esa persona llegó y es todo lo que esperabas y deseabas para mí. Dios nos dio la gracia y la dicha de que puedas conocer a ese alguien especial que ha convertido la vida de mis sueños en una hermosa realidad.

Hoy te digo que ya no te preocupes ni quebrantes porque ahora solo me toca ser feliz…disfruta conmigo de esta alegría y abraza con tu corazón la realidad por la que siempre oraste para que llegara hasta mí.

(Esto es parte de un capítulo de mi vida de hace unos cuantos años. Se escribió con amor, pero acabó con mucho dolor. Es parte de mi historia. Lo que sí sigue más vigente que nunca es el amor de mi hermosa madre)

 


 

 

 

 

 


Benditas diferencias

"Diferencia". Dícese de la cualidad por la cual una cosa o persona se distingue de otra, según el significado que ofrece el diccionario de la Real Academia Española.

Y así es, las diferencias constituyen el sello y la firma estampada de Dios al pie de su creación. Es aquello que Él usó sabiamente y de manera perfecta para hacernos únicos e irrepetibles a cada uno de nosotros.

Y entonces, si ser diferentes es lo que nos distingue y hace especiales, ¿por qué nos cuesta tanto aceptar con amor y paciencia esas diferencias? Qué raros somos los seres humanos que estamos dispuestos a perder a un amigo, a un familiar o incluso a un amor por esas diferencias.

Las mayores oportunidades de crecimiento están precisamente en aquello que nos distingue. ¿Por qué condenar las diferencias? Imaginemos por un segundo que el mundo estuviera lleno de personas que pensaran y actuaran de manera idéntica a nosotros. ¿Qué sentido tendría? Qué aburrido sería. Yo sé, es agradable coincidir en gustos, expectativas, estilos musicales, géneros de películas y libros, es emocionante encontrar personas con las que nos conectamos por esas similitudes y coincidencias. Es cómodo y placentero encontrar gente que refuerce nuestros puntos de vista y los secunden siempre porque piensan "igual" que nosotros.

Pero ¿saben qué? Para romper las barreras del conocimiento y lograr un verdadero crecimiento, una auténtica evolución, muchas veces precisamos de alguien que contraste nuestras maneras de ver el mundo, alguien que nos ayude a comprender que existe otra perspectiva, otro ángulo de análisis. Y qué lindo cuando en ese momento, en lugar de rebelarnos ante las diferencias, las abrazamos y dejamos que nos complementen, que nos hagan mejores personas y humanos y que nos permitan construir mejores equipos. En la diversidad está la mayor riqueza y no en aquello que nos hace "idénticos".

Solo lo distinto se abre camino borrando estándares, paradigmas, tabúes y falsas creencias para luego dibujar nuevas fronteras y horizontes en nuestras mentes, almas y corazones. De las similitudes y coincidencias se disfrutan, de las diferencias nos enriquecemos, crecemos y aprendemos.

Experimentamos nuevos estados y niveles de conciencia cuando no nos cerramos a lo diferente. Se evoluciona a partir del cambio y de la modificación y ellos son parientes cercanos de lo diferente.

No perdamos a un amigo, a un vecino, a un colega, a un familiar o a la persona que amamos, simplemente, porque a veces no entendemos nuestras diferencias. Comprendamos que el caso no es entenderse siempre, sino más bien, aceptarse, como dice una conocida canción. Las diferencias nos invitan a hacer un ejercicio de tolerancia y de paciencia cada día, pero sobre todo, nos invitan a empatizar, a intentar ponernos en el lugar del otro, quien, al igual que nosotros, viaja por la vida con una mochila de sueños, miedos, expectativas y experiencias del pasado.

Veamos con el corazón y comprendamos que basta con parecernos en lo fundamental y tener una sola cosa en común que nos una: el amor que sentimos y sobre el cual hemos edificado nuestras relaciones con otros.

¿No es eso más que suficiente? Para mí lo es. Hoy celebro y bendigo las diferencias y abro mi corazón a ellas para que me transformen y me conviertan en un agente positivo del cambio.



 

 


jueves, 16 de marzo de 2023

Aprendemos

Últimamente he aprendido tantas cosas…

...comprendí, por ejemplo, que hasta lo excelente es perfectible y tiene espacio para mejorar, aunque sintamos que hayamos dado lo mejor…

...alcancé a entender que a veces deseamos volver desesperadamente al pasado para recuperar lo que hemos dejado ir o para cambiar momentos o actos que quizás hubieran hecho que todo fuera diferente hoy…

...pero también entendí que somos lo que somos, precisamente por todo lo que hemos decidido, por las renuncias, por los cambios, por los abandonos, por las rupturas y quiebres que tuvieron lugar en nuestras vidas…

...aprendí que estar solo es bello y muchas veces, absolutamente necesario para aquietar la mente y el corazón, para analizarnos, perdonarnos, abrazarnos, mimarnos y ponernos en perspectiva...

…aprendí que cierta dosis de egoísmo no está tan mal después de todo…al fin y al cabo, todo comienza en nosotros…pensar en lo que realmente queremos…en que mucho de lo que hacemos no debería guardar relación con los demás y sus expectativas acerca de nosotros, sino con nuestra propia felicidad y nuestros propios sueños…ya que después de ordenar la casa por dentro, todo comenzará a iluminarse por fuera…

..asimilé la idea de que, pese a todos los matices, desarticulaciones o disfuncionalidades que pueda tener un hogar, la familia es nuestro mejor equipo, sin importar el rol que cada uno juega en él...

…entendí que mucho de lo que más critico y detesto tiene un poco de mí y que quizás esas cosas o situaciones son un espejo que me invitan a mirar hacia dentro, un poco más profundo…

…acepté que, en muchas ocasiones, de quienes más aprendí, fue de quienes menos esperé, de quienes más me hicieron sufrir, o simplemente de quienes subestimé su capacidad para enseñarme algo…

…aprendí que es lindo relajarse, permitirse, liberarse, despreocuparse, arriesgarse, alocarse, desestructurarse, romper nuestras propias normas y reglas…pero luego volver al equilibrio en el que reposan nuestra esencia, nuestros valores, nuestros principios, nuestras raíces y nuestra identidad…

…comprendí que hagas lo que hagas…lo importante es que seas tú mismo…nada reemplaza la autenticidad y transparencia de tu ser…además, eso se siente, se percibe, se respira…

...entendí que creer en los milagros, en la magia, en los cuentos, en el romanticismo, en las historias de amor, puede convertir un sueño en realidad…porque las cosas, antes de que sucedan, hay que soñarlas…

…aprendí que tengas la concepción que tengas de un Ser Superior, la fe en ese Ser es el motor de nuestras vidas, el aceite que lubrica los engranajes del alma y todo lo que escapa a las ciencias, se explica con el amor a Dios…más que explicarse…se siente….

…entendí que nuestras diferencias con los demás deben ser motivos de complemento y no de luchas porque justamente el ser diferentes es lo que nos hace únicos…lo que amamos en los demás es exactamente ese algo diferente que tiene el otro y que no se encuentra en nosotros…

Y lo que más me ha costado…1) aprendí a desaprender lo que ya no sumaba ni agregaba valor a mi vida, 2) aprendí a reaprender y reciclar aquello que por alguna razón descontinué en mi vida, pero que hoy puede servir nuevamente, en otro contexto y en otro momento…y 3) aprendí el proceso de seguir aprendiendo…



Mientras...

Sentado en un rincón de mi vida, viendo pasar a las personas, me di cuenta de que mientras yo lloraba por mis heridas pasadas y por el daño que otros me hicieron, el resto del mundo seguía girando.

Que mientras yo me quejaba por mis errores y suspiraba por mis pérdidas, el mundo seguía girando.

Que mientras yo me lamentaba por lo que no pudo ser, por los amores perdidos, por el tiempo desaprovechado, por los viajes sin hacer, por las comidas sin probar, el mundo seguía girando.

Que los demás siguieron su camino, avanzando, creciendo, y yo me quedé sentado, esperando consuelo, alguien que me levantara o tal vez una solución a mis problemas.

Que mientras no podía recordar la última vez que fui feliz solo por serlo y agradecer la vida que tengo, el resto del mundo seguía girando.

Que la vida me pasaba y yo me perdía oportunidades mientras el mundo seguía girando.

Hasta que un día decidí levantarme y seguir mi propio camino, darle a cada persona y a cada instante su justo valor, sonreír más seguido, abrazar más fuerte y querer con más ganas.

Decidí vivir y contarles lo que es estar sentado en un rincón, al margen de tu propia vida mientras el mundo sigue girando....




Eneamigos


 

Cuestión de fe

Te ví y te sentí nuevamente…creo que es la tercera vez que ocurre esto en mi vida…21 de diciembre: fue una mezcla de emociones para mí….seres queridos que partieron en esa fecha a tu encuentro, el inicio de la Era de Acuario, la proximidad de las fiestas de fin de año, el ejercicio espiritual realizado a diario con el yoga para trabajar el cuarto chacra: El Corazón….todo ha desembocado en un torrente de sensibilidad muy fuerte, casi inexplicable, difícil de reproducir…solo es posible sentirlo, vivirlo, experimentarlo…

Sí, te vi, te sentí nuevamente tan cerca como el aire que respiro, tan real, tan físico como cualquier otra materia del universo…allí, viéndome fijamente a los ojos….tomando mis manos, entregándome una llave dorada….y cerrando mis puños para que la sostuviera…solo eso y te fuiste.

Abro mi corazón al entendimiento, a la sabiduría y al discernimiento que inagotablemente brotan de ti para comprender lo que viene, lo que está, lo que vendrá…lo que fue, lo que es, lo que será…quiero convertirme en un instrumento de tu voluntad y aceptar la misión que has elegido para mí.

Las lágrimas limpiaron mi rostro y lavaron mi alma…prepararon mi corazón para recibir tu luz, tu protección y sanación….permíteme abrir caminos que conduzcan hacia ti con esa llave que me entregaste…permíteme abrir corazones con esa llave, llegar a sitios que nadie ha visitado en el alma de la gente….quiero abrir conciencia y despertar el espíritu de quienes se encuentran desorientados o perdidos en busca de respuestas…..permíteme abrir senderos alternativos dentro de mí que me lleven a un profundo autoconocimiento, aceptación y estado de conciencia para brindar lo mejor de mí al mundo que me rodea.

Acepto esta llave para abrirme y abrir a los demás al perdón, a la gratitud, a la solidaridad, al amor, a la paz, al encuentro espiritual y a la comunión sincera con tu voluntad y misericordia.

Desborde de gratitud y amor hacia ti….entregado al acto profundo de creer sin ver y de obrar milagros en tu Nombre, te digo: TE AMO!

Visiones? Sueños? Revelaciones? Locura? Imaginación?....yo lo llamo, simplemente FE.

 


 


Fecha de caducidad

Cada vez que voy a Paraguay soy consciente de que tengo fecha de caducidad, es decir, mi estadía la tiene. Lo que nunca caduca son los sentimientos y afectos que me mantienen unido a esa tierra.

Si nuestra permanencia en cada lugar y espacio tiene un horizonte de tiempo definido, ¿por qué nos guardamos tantas emociones en el corazón?, ¿por qué nos cuesta tanto expresar lo que sentimos? ¿Será por miedo a que no nos correspondan o por temor a vernos vulnerables? ¿se trata quizás de protegernos y evitarnos un dolor o una decepción?

En consecuencia, la siguiente pregunta es ¿vale la pena viajar por la vida cargando una mochila de silencios acumulados, de palabras nunca dichas, de emociones enterradas que no hemos dejado salir a la luz, de amores vividos, una y otra vez, pero solo en nuestras mentes por no atrevernos a hacerlos realidad, de disculpas jamás expresadas y de intentos nunca probados?

No lo sé, todos podemos tener una respuesta diferente a esa pregunta, pero lo importante es que nos deje tranquilos y en paz cada noche al acostarnos. En particular, he llevado varias maletas pesadas por mucho tiempo en mi vida y he decidido que ésta ya no será una de ellas. Ahora bien, no espero que por abrir mi corazón el de los demás también se abra como consecuencia ¨natural¨ o automática. Debemos entender que eso puede o no ocurrir. Por lo tanto, se trata de disfrutar de aquello que nosotros podemos brindar o expresar porque solamente sobre eso tenemos control (sin expectativas de una devolución o reciprocidad). Lo que los demás decidan dar o expresar es un asunto que les concierne exclusivamente a ellos. Al final del día, damos lo que podemos, lo que queremos, lo que aprendimos, lo que tenemos. Consecuentemente, hoy también decido valorar, apreciar y disfrutar de lo que los demás están en capacidad de ofrecer desde su experiencia y limitaciones.

Intento no guardar ni acumular, solo expresar y disfrutar. Por supuesto que en muchas ocasiones habrá miedos, dudas, orgullo, dolor, expectativa, pero a esos ingredientes hay que saberlos gestionar. De hecho, si vamos a ponerle fecha de caducidad a algo, que sea a esas emociones que nos inmovilizan o detienen y que, en el mejor de los casos, duren lo menos posible, pues no nos engañemos: la llama de la vida puede apagarse o extinguirse incluso antes de la fecha de vencimiento que decidimos ponerles a esas emociones.

__INTENTEMOS EXPRESAR LO QUE SENTIMOS, PUES DE LO CONTRARIO, MUCHOS DE ESOS SILENCIOS NOS CAUSARÁN RUIDO TODA LA VIDA__



 

 


Paz interior


 

¿Estar donde queremos estar o salir de donde no queremos estar?

¿Será que nos estamos planteando la pregunta correcta? Quizás no son mutuamente excluyentes. Tal vez son como 2 caras de la misma moneda. ¿La respuesta de una nos conducirá automáticamente a la respuesta de la otra? No lo sé. De lo que estoy seguro es de que para hacer las siguientes 2 cosas se precisa de valentía, coraje y determinación: estar donde queremos o salir de donde no queremos.

Nos enfocamos mucho en lo que queremos, pero muy pocas veces en lo que no queremos. ¿Tenemos claridad respecto a lo que no queremos para nuestras vidas? ¿Es necesariamente el antónimo de lo que sí queremos? No estoy seguro.

Pareciera ser que responder lo que no queremos requiere de un viaje interno más profundo. ¿Estamos preparados para ese viaje? ¿No les ocurre que a veces creemos estar donde quisiéramos, pero cuando empezamos ese viaje interno descubrimos al mismo tiempo que estamos atrapados en circunstancias o situaciones (familiares, laborales, sociales, sentimentales) en las que no queremos estar? Bueno, a veces nos convertimos en situaciones o experiencias que no precisamente elegimos ser, pero otras, sí escogemos permanecer ¨atrapados¨.

¿No será que estamos donde las expectativas de los demás esperan que estemos? ¿No será que estamos donde el ego o tal vez el miedo quieren estar? ¿O será que estamos donde nos sentimos más cómodos? Estas preguntas remueven, sacuden y pueden sacarnos del eje, del puerto seguro, pero son necesarias porque hasta donde sabemos solo tenemos una vida (este no es el episodio de la serie en el que vamos a debatir sobre la vida después de la muerte o las reencarnaciones). Si no salimos hoy de donde no queremos estar, de lo que nos ofrece una falsa paz y tranquilidad por su sabor conocido a comodidad, entonces, ¿cuándo lo haremos? Lo sé, a veces no podemos salir brusca o repentinamente, pero al menos tracemos un plan, emprendamos acciones que nos ¨muevan¨ de allí y nos acerquen a donde sí queremos estar.

¿Cómo saber cuando finalmente llegamos a donde queremos estar? Pues no lo sé con certeza, pero creo que existe una alerta espiritual que nos hace saber que allí SÍ es. El corazón puede equivocarse, pero en lo profundo sabe y conoce el camino. Muy en el fondo (o a veces no tanto) sabemos qué no queremos y dónde no deseamos estar, solo que nos llenamos de ruido y distractores que terminan sonando más fuerte que nuestra alarma espiritual.

Apaga la luz, cierra los ojos, respira profundo, relájate, aquieta tu mente conectándote con el instante que estás viviendo y luego pregúntate: ¿de verdad estoy donde quiero? ¿sé dónde no quiero estar? ¿Mis circunstancias presentes están más cerca de donde quiero o de donde no quiero estar? Si la alerta espiritual no se activa es porque sigue habiendo ruido, entonces repite el ejercicio cuantas veces sea necesario. Por el contrario, si a la primera logras conectar con el estado de conciencia que vibra al ritmo de tu alma y palpita en la misma frecuencia que tu corazón, entonces allí tendrás la respuesta enfrente.

Si estás donde quieres estar es probable que ni siquiera sientas la necesidad de hacer el ejercicio, pero si no lo estás, habrá una voz interna que te estará gritando que salgas de allí o que hagas algo para cambiar tus circunstancias.

Si ya tienes la respuesta, empieza a hacer lo que debes hacer. No necesitas el permiso de nadie más que de ti mismo. Vamos, hazlo. A la larga será mejor habernos golpeado con los intentos de llegar a donde realmente queremos estar que vivir procurando acostumbrarnos a una realidad en la que no queremos estar.

Aceita tu alerta espiritual y no dejes que se apague o dañe.

¡Los dejo, creo que la mía está sonando!


 


Un amigo vale más que mil amores

Aquí me tienen, escribiendo después de mucho tiempo. Esta vez, intentando describir esos lazos especiales que creamos con alguien, aquellos ...