Últimamente he aprendido tantas cosas…
...comprendí, por
ejemplo, que hasta lo excelente es perfectible y tiene espacio para mejorar,
aunque sintamos que hayamos dado lo mejor…
...alcancé a
entender que a veces deseamos volver desesperadamente al pasado para recuperar
lo que hemos dejado ir o para cambiar momentos o actos que quizás hubieran
hecho que todo fuera diferente hoy…
...pero también
entendí que somos lo que somos, precisamente por todo lo que hemos decidido,
por las renuncias, por los cambios, por los abandonos, por las rupturas y
quiebres que tuvieron lugar en nuestras vidas…
...aprendí que estar
solo es bello y muchas veces, absolutamente necesario para aquietar la mente y
el corazón, para analizarnos, perdonarnos, abrazarnos, mimarnos y ponernos en
perspectiva...
…aprendí que cierta dosis
de egoísmo no está tan mal después de todo…al fin y al cabo, todo comienza en
nosotros…pensar en lo que realmente queremos…en que mucho de lo que hacemos no
debería guardar relación con los demás y sus expectativas acerca de nosotros,
sino con nuestra propia felicidad y nuestros propios sueños…ya que después de
ordenar la casa por dentro, todo comenzará a iluminarse por fuera…
..asimilé la idea de
que, pese a todos los matices, desarticulaciones o disfuncionalidades que pueda
tener un hogar, la familia es nuestro mejor equipo, sin importar el rol que
cada uno juega en él...
…entendí que mucho
de lo que más critico y detesto tiene un poco de mí y que quizás esas cosas o
situaciones son un espejo que me invitan a mirar hacia dentro, un poco más
profundo…
…acepté que, en
muchas ocasiones, de quienes más aprendí, fue de quienes menos esperé, de
quienes más me hicieron sufrir, o simplemente de quienes subestimé su capacidad
para enseñarme algo…
…aprendí que es
lindo relajarse, permitirse, liberarse, despreocuparse, arriesgarse, alocarse,
desestructurarse, romper nuestras propias normas y reglas…pero luego volver al
equilibrio en el que reposan nuestra esencia, nuestros valores, nuestros
principios, nuestras raíces y nuestra identidad…
…comprendí que hagas
lo que hagas…lo importante es que seas tú mismo…nada reemplaza la autenticidad
y transparencia de tu ser…además, eso se siente, se percibe, se respira…
...entendí que creer
en los milagros, en la magia, en los cuentos, en el romanticismo, en las
historias de amor, puede convertir un sueño en realidad…porque las cosas, antes
de que sucedan, hay que soñarlas…
…aprendí que tengas
la concepción que tengas de un Ser Superior, la fe en ese Ser es el motor de
nuestras vidas, el aceite que lubrica los engranajes del alma y todo lo que
escapa a las ciencias, se explica con el amor a Dios…más que explicarse…se
siente….
…entendí que
nuestras diferencias con los demás deben ser motivos de complemento y no de
luchas porque justamente el ser diferentes es lo que nos hace únicos…lo que amamos
en los demás es exactamente ese algo diferente que tiene el otro y que no se
encuentra en nosotros…
Y lo que más me ha
costado…1) aprendí a desaprender lo que ya no sumaba ni agregaba valor a mi
vida, 2) aprendí a reaprender y reciclar aquello que por alguna razón
descontinué en mi vida, pero que hoy puede servir nuevamente, en otro contexto
y en otro momento…y 3) aprendí el proceso de seguir aprendiendo…

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