jueves, 16 de marzo de 2023

¿Estar donde queremos estar o salir de donde no queremos estar?

¿Será que nos estamos planteando la pregunta correcta? Quizás no son mutuamente excluyentes. Tal vez son como 2 caras de la misma moneda. ¿La respuesta de una nos conducirá automáticamente a la respuesta de la otra? No lo sé. De lo que estoy seguro es de que para hacer las siguientes 2 cosas se precisa de valentía, coraje y determinación: estar donde queremos o salir de donde no queremos.

Nos enfocamos mucho en lo que queremos, pero muy pocas veces en lo que no queremos. ¿Tenemos claridad respecto a lo que no queremos para nuestras vidas? ¿Es necesariamente el antónimo de lo que sí queremos? No estoy seguro.

Pareciera ser que responder lo que no queremos requiere de un viaje interno más profundo. ¿Estamos preparados para ese viaje? ¿No les ocurre que a veces creemos estar donde quisiéramos, pero cuando empezamos ese viaje interno descubrimos al mismo tiempo que estamos atrapados en circunstancias o situaciones (familiares, laborales, sociales, sentimentales) en las que no queremos estar? Bueno, a veces nos convertimos en situaciones o experiencias que no precisamente elegimos ser, pero otras, sí escogemos permanecer ¨atrapados¨.

¿No será que estamos donde las expectativas de los demás esperan que estemos? ¿No será que estamos donde el ego o tal vez el miedo quieren estar? ¿O será que estamos donde nos sentimos más cómodos? Estas preguntas remueven, sacuden y pueden sacarnos del eje, del puerto seguro, pero son necesarias porque hasta donde sabemos solo tenemos una vida (este no es el episodio de la serie en el que vamos a debatir sobre la vida después de la muerte o las reencarnaciones). Si no salimos hoy de donde no queremos estar, de lo que nos ofrece una falsa paz y tranquilidad por su sabor conocido a comodidad, entonces, ¿cuándo lo haremos? Lo sé, a veces no podemos salir brusca o repentinamente, pero al menos tracemos un plan, emprendamos acciones que nos ¨muevan¨ de allí y nos acerquen a donde sí queremos estar.

¿Cómo saber cuando finalmente llegamos a donde queremos estar? Pues no lo sé con certeza, pero creo que existe una alerta espiritual que nos hace saber que allí SÍ es. El corazón puede equivocarse, pero en lo profundo sabe y conoce el camino. Muy en el fondo (o a veces no tanto) sabemos qué no queremos y dónde no deseamos estar, solo que nos llenamos de ruido y distractores que terminan sonando más fuerte que nuestra alarma espiritual.

Apaga la luz, cierra los ojos, respira profundo, relájate, aquieta tu mente conectándote con el instante que estás viviendo y luego pregúntate: ¿de verdad estoy donde quiero? ¿sé dónde no quiero estar? ¿Mis circunstancias presentes están más cerca de donde quiero o de donde no quiero estar? Si la alerta espiritual no se activa es porque sigue habiendo ruido, entonces repite el ejercicio cuantas veces sea necesario. Por el contrario, si a la primera logras conectar con el estado de conciencia que vibra al ritmo de tu alma y palpita en la misma frecuencia que tu corazón, entonces allí tendrás la respuesta enfrente.

Si estás donde quieres estar es probable que ni siquiera sientas la necesidad de hacer el ejercicio, pero si no lo estás, habrá una voz interna que te estará gritando que salgas de allí o que hagas algo para cambiar tus circunstancias.

Si ya tienes la respuesta, empieza a hacer lo que debes hacer. No necesitas el permiso de nadie más que de ti mismo. Vamos, hazlo. A la larga será mejor habernos golpeado con los intentos de llegar a donde realmente queremos estar que vivir procurando acostumbrarnos a una realidad en la que no queremos estar.

Aceita tu alerta espiritual y no dejes que se apague o dañe.

¡Los dejo, creo que la mía está sonando!


 


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