No, no es una palabra mal escrita. Es la combinación de dos infinitivos que la vida sabe conjugar muy bien: llorar y reír.
¿Nunca lloriste? Hoy me pasó mientras recordaba algunos momentos de mi vida. Llorí y agradecí por esas emociones que me transportaron a momentos, lugares, personas, recuerdos, canciones, aromas y sabores.
Reía y lloraba, lloraba y reía. Las emociones se pasearon dentro de mi corazón armando una revolución que en ningún momento intenté detener.
Cada lágrima y cada risa liberaron mi alma. Fue un tributo al pasado, una celebración del presente y una promesa al futuro.
Felicidad, tristeza, nostalgia, entusiasmo y gratitud, pero en ningún caso arrepentimiento. No cambiaría nada. Repasaría una y otra vez la historia de mi vida y la emoción al final siempre se coronará con el orgullo de haberme convertido en este Santi. Acordate que lo más importante es amar(TE) y elegir(TE).
Me siento en paz con mis elecciones y con este momento de mi existencia. ¿Que si me falta algo o alguien? Pues te mentiría si te dijese la verdad y, en algún punto, las mentiras siempre dicen la verdad.
Sigamos caminando y dejando huella por donde pasamos, con aciertos y desaciertos, porque entre solo existir y vivir, yo elijo VIVIR!
Vivir y a veces, como hoy, llorir.

