jueves, 16 de marzo de 2023

Dulzura que amarga y amargura que endulza

Y que conste que no es tan loco como suena, eh!

Aunque casi siempre estemos acostumbrados a radicalizar los conceptos, la mayoría de ellos se mueve en una laaarga escala de grises y por mucho que nos sorprenda, pocas veces éstos se sitúan en los extremos de su significado puro.

Así encontramos momentos oscuros que nos iluminan, alegrías que nos hacen llorar, distancias que nos acercan, pérdidas que nos llevan a encontrar, aclaraciones que nos confunden aún más y certezas que nos hacen dudar.

Hasta parece un chiste, pero es así. Llamémosla *absolutez relativa*. Bajo este enfoque, ¿existe algo 100% malo, bueno, triste, alegre, correcto o incorrecto? Estamos configurados para categorizar todo e incluso emitir juicios al respecto; sin embargo, nos guste o no, las cajitas o categorías más pobladas de significados son las del medio, aquellas en las que se desdibujan los extremos.

Y está bien. No pasa nada. Se trata de entender que cada lado necesita de su extremo antagónico para cobrar significado y que en determinados puntos intermedios se encuentran de forma efímera, tal como el día y la noche que permanecen divorciados hasta que llega el atardecer o amanecer que los une por un instante.

Quizás sea necesario aprender más a fluir mejor entre los grises, pues, de vez en cuando, una buena mezcla podría convertirse en lo mejor de dos mundos. Además, ¿qué sentido tendrían los ingredientes y sus respectivos sabores por sí solos si no se combinasen adecuadamente en un delicioso menú?

Sí. No. Tal vez.


 

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