Se vale no tener ganas a veces...no querer pensar en
nada...se vale estar agotado y sin la energía de casi siempre. Se vale, no?
Quién no ha querido bajarle el volumen a la vida y unos cuantos decibeles al
destino en muchas ocasiones?, quién no ha pensado varias veces que tener paz es
más valioso que ponerse la armadura de guerra para salir a batallar una y otra
vez? Y ojo, nadie habla de renunciar, se trata de descansar, de pausar la vida
por un instante, por un día, por un fin de semana, pero no para pensar, para
meditar ni para reflexionar, sino sola y únicamente para sentir y respirar.
Hoy no hay rincones VIP en mi corazón para albergar a
ciertas emociones, hoy todas pueden pasar y alojarse por un momento en cada
espacio que hallen disponible, sin tener exclusividad ni preferencia, hoy se
sienten todas, pero ninguna se queda, porque ninguna me seduce ni enamora por
completo. Me gusta cada emoción, incluso aquellas que odio y es curioso porque
no soy yo quien las descubre, sino ellas a mí.
Yo no las defino ni ellas tampoco a mí, no lucho por
contenerlas ni ellas por controlarme...coexistimos, interactuamos, pero nos
respetamos. Por momentos la música actúa como intérprete para que la
conversación entre nosotros fluya, algunas letras me explican y presentan mejor
ante estas emociones forasteras, mientras que otras tantas melodías las ayudan
a ellas a darse a entender.
Ellas se alimentan de mí y yo de ellas...permanecen
por un instante hasta que llega el momento en el que no podemos respirar el
mismo aire....no las echo, ellas se marchan solas al tiempo de darle la
bienvenida a la siguiente. Si una quiere regresar insinuando que la extraño, le
recuerdo que el 94% de las veces que creo extrañarla, en realidad a quien
extraño es a mí mismo, al Santi que experimentaba la emoción.
Una pausa, un espacio para no pensar y solo para
sentir...se vale...pero no del verbo "valer", sino del sustantivo
"valentía", porque darse una tregua, únicamente para sentir, es cosa
de valientes, o al menos eso fue lo último que conversé con la emoción de miedo
que acaba de visitarme. Ella me dijo que pasaría a tomar un trago con la rabia
e iría después a la cama con la resignación, pero prometió desayunar con la
esperanza y que, finalmente, le llevaría un recado en silencio a la fe e intentaría
hacerle creer que es la única que todavía puede tener un rincón VIP en mi
corazón.
Mientras ellas tienen su propia dinámica, yo también
empezaré a hacer mis planes para esta noche. Se
vale, no?

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