miércoles, 15 de marzo de 2023

OJALÁ

Ojalá no fuésemos presas fáciles de tantos miedos y complejos que andan por ahí…si entendiésemos que a veces lo que precisamos es tener ganas y no querer ganar.

Ojalá lo único que pudiéramos perder fuera el miedo a perder.
Ojalá sentirse perdido tuviera a veces algún sentido y que no solamente sonase como algo trillado y aburrido. Ojalá tuviéramos que correr menos para acortar distancias…ojalá fuese menos difícil confundir dolor con felicidad.
¿Por qué a veces crecen miedos que nunca educamos? ¿Cuándo aparecieron que no nos percatamos?
Ojalá fuera tan obvia la meta cuando estamos en medio del camino…y cómo podría serlo si a veces somos el resultado de circunstancias y experiencias que nunca elegimos.
Ojalá hubiera más personas con las que pudiéramos ¨ser¨ y no solo un mar de aquellas con las que podemos ¨estar¨.
Quizás no sé las respuestas porque sentí temor a preguntar o tal vez sí pregunté, pero a destiempo o con algún error mis preguntas formulé.
Ojalá no pretendiéramos vernos fuertes siempre, pero para eso el mundo también debería confiar en los débiles.
Donde fuimos felices siempre regresaremos…aunque sea un minuto mientras soñemos…porque eso nos recuerda lo que valemos…ojalá nunca tuvieran que abrazarnos o besarnos por última vez…ojalá no hubiera primera ni última vez.
¿Por qué a veces pavimentamos caminos que terminan torciendo nuestros propios destinos?
Ojalá los instantes pudieran pasar más lento o si tan solo pudiésemos durar un poco más en cada intento…pero nos enseñaron a decir: ¨estoy contento¨ aun cuando el corazón se ahogue en sufrimiento.
Si entendiésemos que somos perfectamente perfectos, a pesar de todos los borrones y salpicones que insisten en manchar nuestros lienzos….que todo es una suma…aunque muchos se concentren en el resto y que a veces dividimos nuestras vidas mientras creemos que multiplicamos éxitos.
Yo ya no quiero vencer…me conformo con estar convencido de que antes de estar contento…debo estar conmigo…y parar de decirme tarde todas las verdades que necesito.
Ojalá en la inmensa insignificancia de nuestro ser pudiéramos entender que no podemos vivir pegando los trozos de algo que después volveremos a romper, pero tampoco podemos comprar algo nuevo para luego echarlo a perder.
¿Puedes pedirle al río que pare de fluir? Aunque en realidad quizás eso es a veces menos difícil que reír cuando queremos dejar de sufrir.
Ojalá y no fuera un ojalá…ojalá y todo fuera una realidad, pero vayamos a la calle y preguntémosle a la humanidad….quizás otra sea su verdad. ¿Tú la quieres escuchar?



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